EL CAMINO SIN DIOS (nueva)

 
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EL CAMINO SIN DIOS (nueva)
 
 
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Escribió el gran poeta mejicano, Amado Nervo en su hermoso poema:En paz

Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo vida,
porque nunca me diste espernzas fallidas'
ni trabajos injustos, ni penas inmerecidas.

Porque veo al final de mi rudo camino
que fui el arquitecto de mi propio destino.

Amado Nervo en estos versos expresa una gran verdad que muchos no quieren reconocer. Somos los únicos responsables de lo que hacemos en esta vida, pues somos nosotros quienes al final tomamos las decisiones.

Podemos ser influenciados, tentados, manipulados como marionetas, podemos estar bajo la influencia de los demás, por la herencia, por las circunstancias, por la influencia de demonios, pero al final quienes decidimos por dónde caminar somos nostros.

Nuestra vida actual, alegre o triste, grandiosa o desdichada es el producto de las buenas o malas decisioines que realizamos. Nadie tiene la culpa de lo que pienso, de lo hablo, de lo que hago.

Algunos, en forma muy simplesta, dicen que Dios ha determinado lo que somos, lo que hacemos, lo que haremos, los griegos fueron muy responsables de esta actitud, en la tragedia, Edipo Rey se plantea que somos presa del destino, que no podemos escapar del mismo. Edipo Rey, por más que trató de escapar del destino, no pudo. De esta forma algunos concluyen que no seresmos castigados por algo que el mismo Dios determinó.

Sería cruelmente injusto, que la raza humana pagara el precio por algo que ya fue determinado. Culpan a Dios hasta de una gripe, culpan a Dios de todo cuanto ocurre, nunca la humanidad ha aceptado responsabilidad por sus actos. Eso comenzó en el mismo principio. Eva no aceptó su culpa, Adán no aceptó su culpa y la serpiente no tenía a quién acusar. Así que nada ha cambiado. La actitd siempre ha sido la misma. Echar la culpa sobre otros de nuestras propias acciones.

Si uno no profundiza seriamente, estaría de acuerdo con esas voces que acusan a Dios. Mi sobrina me dijo un día cuando le habla del sacrificio de Jesús: "Si Dios sabía que lo iban a crucificar, ¿Por qué lo envió a este planeta para ser crucificado?, son las mismas preguntas formulada por Satanás para sembrar la duda, la desconfianza y hasta cierto punto responsabilizar a Dios de todo.

Podemos hasta cuestionar a Dios por haber creado a Satanás. ¿Por qué no lo destruyó cuando se rebeló?, podremos decir que si él determina el destino de los seres humanos, entonces no nos debe culpar, ni condenar.
Hay miles de argumentos, miles de preguntas, miles de cuestionamiento. Pero debemos preguntarnos:¿Quiénes somos para cuestionar a Dios? ¿Puede la obra creada cuestionar al Creador de la obra?¿Puede una escultura cuestionar al escultor, por qué la moldeó de esa forma? De esa misma forma que no podemos cuestionar al dueño de una famosa pintura, de un hermoso palacio, de una obra de la literatura que la destruya, tampoco nosotros podemos cuestionar a Dios.

Pero fuera de esos argumentos, quizás argumentos flojos, ilógico, no importa cuántos sean y cuan verosíles sean, lo cierto es que Dios nada tiene que ver con el destino de los seres humanos. Dios no puede tomar decisiones por nosotros, pues su Palabra afirma que somos libres, que fuimos dotados del libre albedrío, que es el ser humano quien decide el rumbo de sus vidas.

Dios conoce nuestro destino porque el conoce todas las cosas, porque puede mirar a través del tiempo, pero una cosa es saberlo y otra cuestión es determinarlo.

Dios nos conoce desde nuestro nacimiento, aun en el vientre de nuestars madres, y puedo escogernos, no porque somos privilegiados,sino que Dios puede ver nuestro futuro y saber qué tomamos la decisión de seguir su camino, Dios sabe quiénes han de ser obedientes, quiénes le han de permitir intervenir en sus vidas, Dios lo sabe todo, pero no determina nada sin el concentimiento de los seres humanos. Si un hombre camina bajo la luz fue una decisión personal, porque amaba a la luz y no a las tinieblas. Jesús está a la puerta del corazón de todos los humanos, pero nunca abre la puerta, sino que toca, corresponde al ser humano hacer uso de su libertad para abrir o mantener la puerta cerrada.

El poeta tenía razón: "Somos los arquitectos de nuestras vidas". Dios es umn observador y no entrará en acción a menos que nosotros le pedimos que lo haga. El destino no está, ni determinado, ni tampoco Dioss es el responsable, el destino es la consecuencia de nuestros actos y decisiones del presente. Si caminamos en las sombras y cultivamos el hombre carnal, el fruto será carnal y cubierto de sombras, si andamos en la luz y caminanos con el hombre espiritual, entonces estaremos cerca de Dios y seremos bendecidos para siempre.
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Nuestro amado Señor Jesucristo fue muy claron al establecer que en la vida del ser humano hay dos caminos, no hay tres ni cuatro, ni cien ni mil veredas. Sólo hay dos sendas y esas sendas son descritas en la Palabra de Dios. Cualquier otro camino que señalen los seres humanos no tiene valor alguno. A nosotros nos gusta contradecir a Dios, queremos que las cosas sean como nosotros queremos y no como Dios lo establece. Dios dice que hay dos caminos, uno que conduce a la condenación eterna y otro que nos lleva a su presencia. Pero nosotros afirmamos que cualquier camino nos lleva a Dios, dicen:"todos los caminos nos conducen a Roma", eso será cierto para ir a Roma, pero de nada nos sirve para llegar a Dios, otros declaran:"todas las religiones son buenas, nos conducen a Dios". Eso será cierto para nosotros, pero no es cierto para Dios, pues ninguna religión nos acerca a Dios, por el contrario nos aleja de su presencia. El evangelio no es una religión contaminada por dogmas, mitos, tradiciones, el evangelio es un estilo maravilloso de vida que nos ilumina y nos conduce por el camino correcto.

Así que debmos reflexionar en cuál de esos dos caminos descritos por Jesús estamos. Dos caminos que fueron profetizados por el mismo Dios al sentenciar a la primera pareja. Uno de esos caminos tienen su raíz en la mujer, esa simiente, que a la misma vez es el camino estrecho que conduce a Dios, es Jesucristo, y el otro camino que tiene su raíz en la serpiente. Un camino de luz y el otro de tinieblas, una camino maravilloso que nos acerca al Creador y el otro que nos aparta de su presencia.

Entrad por la puerta estrecha porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entra por ella;

porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida y pocos son los que la hallan.

S.Mateo 7: 13:14

El camino amplio y espacioso es peligroso para el ser humano, ese camino espacioso es el camino del mundo donde todo es bueno, nada es malo, es el camino de la carme y de los frutos de la carne, es el camino donde todo es engañozo, es el camino del poder, de las riquezas, de la fama, es el camino de la pobreza, de la sombra, de la insignificancia, es el camino lleno de religiosos sin Dios, es el camino de la sabiduría corrompida, es el camino en el cual los seres humanos se han declarado la "medida de todas las cosas", es el camino cuya antorcha la lleva el mismo Satanás, una antorcha apagada, sin luz, ese camino es el camino en el cual los seres humanos piensan que todos seresmo salvos, que nadie será condenadi. Es el camino espacioso lleno de espejismos donde todo es vanidad, donde todo se disipa como la espuma del mar, es el camino en el cual los seres humanos no encuentra la paz, la felicidad no importa cuan poderosos o famosos sean, es un camino de torpeza en el cual los intelectuales, los ateos, los filósofos creen que lo saben todo. Ese camino de la carne, del mundo nos aparta de Dios. No hay Dios en ese camino, no importa que esté lleno de religiones, de sectas, de movimientos intelectuales. Ese camino ancho, pero que al final se convierte en un embudo nos conduce al mismo infierno.

No hay Dios en el camino espacioso, no hay espacio para el evangelio, para Jesús, no hay espacio para adorar a Dios, sino a la fama, al poder, al cuerpo mismo, a las dietas, a la prosperidad, a los placeres.
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No importa la condición social, el nivel de inteligencia, el grado de intelectualidad, no importa si nacimos en un palacio o debajo de un puente, en una aldea pobre y remota o en medio de una gran ciudad, no importa la época, el lugar, la lengua que hablemos, cuando nacimos llegamos solos a este mundo y cuando nos llegue la hora de reecibir a la "pelona", también tendremos que ir solo. El camino de la vida es uno solitario, no importa cuan famosos, importantes, insignificantes que seamos el encuentro con la muerte será uno solitario, la "viejuca y uno". nadie estaré en ese momento, no importa cuantos estén a nuestro lado, cerca de nuestro lecho de muerte, no importa nada, ni la pobreza ni la riqueza.

La vida se reduce en este mundo a unos cuantos paso, es muy corta, es como la flor que nace y al atardecer está marchita, es como la espuma del mar, como el humo que se disipa, es tan breve, tan corta.

Algunos viven como si nunca fueran a morir. Se olvidan de que esta vida es tan frágil, tan momentánea. Es increíble que tengamos libre albedrío y que el mismo de nada nos sirva a la hora de nacer ni a la hora de morir.

No escogemos el lugar de nuestro nacimiento, ni nuestros padres y tampoco escogemos la hora y el día de morir. Nacemos para morir y morimos para nacer. Si la vida fuera como dicen los científicos, entonces esto no tendría propósito alguno, pero si algo es evidente es que la vida no termina aquí, sino que comienza por toda la eternidad. Lo llevamos por dentro, vivimos con la esperanza de que nunca moriremos. Y hasta cierto punto es cierto, pues sólo nos transformaremos como toda la materia, qe no puede ser creada ni destruida.

Así que no morimos físicamente sino que nos transformamos. Tampoco morimos espiritualmente, así que ciertamente aunque esta vida se presenta breve, realmente no lo es.

El ser humano es un peregrino por esta tierra, aquí tendrá que demostrar que puede adquirir un cuerpo glorificado como el de Cristo, un cuerpo que nunca muere y que vivirá por la eternidad o puede seguir viviendo con este cuerpo viejo, maltrecho, pecaminoso que también un día resucitará para ser lanzado al infierno por toda la eternidad.

Así que debmos comenzar a pensar si realmente la vida es tant corta como dicimos o viviremos por la eternidad: al lado de Dios o ardiendo en el infierno. No hay otras opciones, no hay otros caminos, no existe otra alternativa: o camina por el sendero estrecho o te pierde por la senda espaciosa. O vives en tinieblas y las tinieblas irás o vive en la luz y en la luz vivirás.

Esta vida es un puente que nos ha de conducir a una nueva realidad, una espiritual en la cual no existe la muerte.

Jesús nos habló de vivir haciendo la voluntad del Padre o vivir haciendo nuestra voluntad. Nosotros decidimos o estar con Dios o estar con Satanás, o agradas a Dios o agradas al mundo, o nacer de nuevo o te muere con el viejo hombre leproso de pecado. Hoy otra alternativa. No hay otra forma. Aquí no valen las indulgencias del catolicismo, aquí no hay muerto alguno por más santo que haya sido que te ayude, aquí no hay estaciones de peajes en la cual pueda descansar, aquí no hay Purgatorio alguno. Jesús dijo:" si crees serás salvo, sino crees serás condenado". O entras por el camino estrecho o caminas por el camino espacioso.

Hay dos rebaños, uno guardado por el Buen Pastor y el otro devorado por Satanás y sus demonios. No se trata de juegos, no se trata de bromas. Los seres humanos creen que pueden vivir en este mundo sin Dios y luego esperar que ese Dios al cual han rechazados los reciba con sus brazos abiertos en su reino.

Pues no creas que podrás estar en la Boda del Cordero sin invitación. Pues no podrás entrar y si entras te echarás fuera. El hombre no ha de disponer quiénes entran o no al cielo. La Biblia es clara, sólo hay un abogado defensor, Jesucristo. El dijo: " el que me confesare delante de los hombres, yo lo presentaré ante mi Padre". Es Jesús el camino a Dios.

Jesús afirmó con vehemencia:"Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie viene al Padre, sino por mí". Así que nadie crea que todos los caminos conducen a Dios. Nadie, nadie en este planeta, no importa quién haya sido, nos podrá redimir del pecado. Todos somos reos de muerte y sólo hubo uno que pagó el precio de sangre, sólo hubo un Cordero, sólo uno fue crucificado para salvar a la raza humana. Jesús fue el Cordero de Dios. Si lo rechazas, rechazas tu salvación.

Jesús es el Puentre entre Dios y la raza humana. Ese puente sobre el precipicio de la vida lo debemos pasar solo. Si miramos a la profundidad nos caeremos, si miramos a Jesús cruzaremos al otro lado y seremos recibidos por ángeles que nos llevarán ante Jesús y éste nos llevará ante su Padre.

El creyente verdadero no muere. El creyente duerme el sueño de los justo. El creyente verdadero que ama a Dios no teme morir, muere con alegría, con paz, muere con la certeza que al expirar dos ángeles estarán esperando para llevarlo al Maestro. Esa es nuestra fe, nuestra esperanza.

Hay quienes sueñan con hacer riquezas, con tener millones de dólores, sueñan con disfruter de tods los placeres de la vida, vivir como reyes y príncipes, sueñan con ser poderosos, con dirigir grandes naciones, con dirigir grandes batallas, hay quiene sueñan con la fama, con ser famosos para escuchar a las multitudes aclamándoles, pero que triste será que la muerte llega y no se ha puesto en paz con Dios. En su muerte tendrá temor, en su muerte sin Dios no habrá paz, ni sonrisa, ni gozo, ni alegría, ni esperanza, no habrán ángeles para llevarlos al cielo, sino que dormirán y cuando despierten estarán ante el Creador en el Juicio Final. Allí se dará cuenta que no hizo nada para disfrutar al lado de Dios. No será encontrado en el libro de la vida y quedará atormentado cuando se ordene que sea echado al lago de fuego de azufre.

Esto suena cruel, suena duro, pero es la verdad. Eso es la que dice la Palabra de Dios. Hay juicio al final de nuestra vida.

Dos caminos, uno espacioso y uno estrecho.
¿Por cuál de esos dos caminos dirige tu vida?
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Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré; y Dios estará contigo.Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios.

Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer.

Exodo 18:19-20

Dios ordenó a Moisés que le enseñara a la nación judía el camino correcto por el cual debía andar. Israel es la muestra de la raza humana. Lo que Dios dijo a Israel nos lo dice a nosotros. Hay un camino que agrada a Dios, es el camino de la obediencia, es el camino de hacer las cosas correctas, es el camino que nos lleva al Padre.

Dios no le dijo a Moisés que le enseñara los caminos, pues no hay muchas veredas para llegar a establecer un contacto directo con el Padre Celestial. Dios fue claro, enséñales el camino y que sigan mis ordenanzas y mis leyes.

El hombre es un peregrino de paso por este planeta, el ser humano ha de escoger el camino correcto para andar por él. Pero el camino que conduce a Dios no es un camino que lo determina el hombre. Dios lo estableció desde un principio, pero la familia primera escogió la senda equivocada. Adán y Eva no siguieron la vereda establecida por Dios, la vereda de la obediencia, del respeto a las ordenanzas y leyes dadas por el Creador, ellos no escucharon la voz de Dios, por el contrario prefirieron escuchar la voz de la serpiente, ellos rehusaron la luz y aceptaron las tinieblas. Esa actitud nunca ha cambiado. Hoy hacemos lo mismo. Vamos por una senda equivocada, por una senda que nos aleja más y más de la presencia del Señor.

El ser humano cuando viene a este mundo viene por el buen camino, aunque trae consigo el pecado de Adán y Eva. Pero en su etapa de niño esa semilla del mal, esa semilla de deobediencia no germina, no se desarrolla, no crece, no nos aleja de Dios, la etapa de la níñez es una de inocencia, no podemos distinguir entre lo bueno y lo malo, todo es luz, no hay tinieblas en un bebé.

Pero cuando llega el momento de hacer uso de nuestra libertad, de ese don natural de ser libre, de hacer uso del libre albedrío entonces comienza a germinar el pecado que heredamos, el pecado de la desobediencia, el pecado de no escuchar a la voz de Dios, el pecado de hacer lo que nos da la real gana, el pecado de cree que somos dioses, que no tenemos que responder a Dios por nuestros actos.

Es cuando llega ese momento en nuestras vidas que rompemos con el dominio de nuestros padres, que ya no queremos que nos dirijan, que nos manipulen, que nos enseñen por dónde caminar, por dónde ir. Es ese momento en que creemos que nuestros padres son un estorbo en el camino, es ese momento en que empezamos a darle la espalda, a alejarnos de ellos. Preferimos escuchar la voz de los amigos, del otro de la calle, pero no escuchamos a nuestrs padres.

Sucede lo mimos con Dios. De niño acompañamos a nuestros padres a la iglesia, oramos o rezamos, creemos con inocencia que Dios es nuestro Padre Celestial, pero cuando llega ese momento de sentirnos libres al primero que echamos de nuestras vidas es a Dios. Dios se convierte en una piedra de tropiezo, lo rechazamos, lo echamos de nuestras vidas y entonces hacemos todo lo contrario de lo que él nos ha ordenado.

Cuando esto sucede vagamos por el mundo, vagamos sin rumbo fijo por el desierto de la vida, entramos a la vereda equivocada, buscamos en el mundo lo que tenemos en nuestro interior. Hacemos como el Quijote vamos por la senda equivocada, vamos tras las aventuras del mundo, tratamos de arreglar el mundo a nuestra manera, engaños y prometemos, lo que no podemos dar. Soñamos con lo imposible, queremos ser gobernantes del mundo cuando no podemos ni poner nuestras vidas en orden.

La justicia no se puede imponer como tampoco la libertad. Cada uno debe buscar en su interior esa justicia y esa libertad para entonces poder comprender que los demós deben ser tratados con justicia y que los demás tienen el derecho a ser libres.

Nuestras vidas entrran al camino equivocado cuando le damos la espalda a Dios. En el mundo encontraremos aflicciones y sufrimientos, seremos condenados a la soledad, a la angustia, al dolor. El camino sin Dios es triste, muy penoso, muy duro. Cuando abandonamos la senda de Dios entramos a un valle de tinieblas, a un desierto sin oasis, a un jardín sin flore, a una noche sin rocío.
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Tales son los caminos de todos los que olvidan a Dios, Y la esperanza del impío perecerá. Job 8:13-14

No entre por la vereda de los impíos. Ni vaya por los caminos de los malos.
Proverbio 4:14

De la misma forma que Dios nos revela en las Sagradas Esxcrituras que hay un camino de obediencia, de temor, un camino estrecho pero recto, un camino duro al principio pero liviano y suave de cargar al final, un camino que nos permite encontrar las cosas de verdadero valor, las que no se pueden comprar con dinero, las que nadie nos puede dar, no importa lo famosos o importantes que nos podamos sentir. Dios nos revela el camino que nos lleva de retorno a su presencia, que nos garantiza un encuentro con Jesús. Dios ha establecido ese camino de paz, de amor, ese camino en el cual la violencia, los vicios, las guerras, las injusticias no tienen espacio. Dios nos revela el estilo de vida del creyente que ha encontrado esa ruta maravillosa, ruta de abundancia a veces y también de escasez, ruta de argura pero ruta también de dulzura.
En ese camino protegido por el Espíritu Santo no habrá demonio ni diablo que se meta con nosotros, podrán disparar sus dardos venenosos, podrán ponernos tentaciones, podrán ofrecer todo cuanto hay en el mundo, pero nada nos hará caer si caminamos firmes, sin mirar a la derecha ni a la izquierda, siempre con nuestra mirada fija en el Señor.

Pero también la Palabra Divina de Dios nos dice que hay otro camino, el camino de los impíos, la ruta de los que no creen, de los altivos, soberbios, vanidosos, de los que ponen la mirada en las cosas terrenales, en las riquezas, los lujos, las injusticias, la ruta de los ladrones que le roban el jornal a los trabajadores, la vereda de los violentos y abusadores, de los que explotan a las mujeres y a los niños, el camino lleno de maldad y pecado, el camino de las sombras, de las tinieblas. Ese camino que se nos presenta con una espaciosa puerta y una enorme avenidad llena al principio de fuegos artificiales, pero que termina en la más densa osuridad y cuyo final es el lago de fuego y azufre. Ese camino en el cual billones de seres humanos se encuentran en este momentos mientras muchos religiosos ponen sus miradas en las cosas del mundo, mientras, multitudes viven engañadas por falsas religiones y sectas religiosas.

Es la vereda que aparece rica y nos trae como el fruto que atrajo a la primera pareja. El árbol era hermoso, tentador, exquisito, el árbol tenía frutos que engañaban a la vista, pero al final era muerte, condenación eterna, sepración de Dios. Ese fruto hoy se nos presenta en cada momento, en cada esquina, en casa ocación, el árbol está a nuestra vista. Luces su follaje embrujador, tiene frutos de todas las clases, tiene magia, nos atrapa y extendemos la manos y comemos, es dulce al principio pero luego explota el volcén que nos quema con su lava hirviente. Es el fruto del pecado, de la desobediencia que nos hace entrar al camino errado, al camino equivocado, al camino que Dios nos dijo que no entráramos.

El mundo es una enorme barca que navega a la deriva, una barca cuyo capitán es Satanás, una barca que se mueve en las aguas turbulentas del océano, una barca azotada por truenos y relámpagos, una barca que se dirige al mismo infierno, una barca que parece segura, pues Satanás la hace aparecer segura, cómoda, que no hay tempestad, que el mar está sereno. El capitán sólo sabe a dónde la dirige mientras que la tripulación cree qe va a puerto seguro. Es una barca condenada a naufragar en el lago ardiente de fuego y azufre. Pero a la tripulación no le interesa a dónde va esa barca, lo importantes es disfrutar del viaje, disfrutar del mundo y sus placeres, come, bebe, baila, brinca porque después moriremos, parece que no les importa si hay Dios, castigo eterno, infierno. Vive el momento, disfrútulo, pues todo acaba aquí.

Esa es la melodía que Satanás tiene en su embarcación. Todos están hechizados por la cortina de las tiieblas, ellos creen que es de día pero no saben que la la sombra de la muerte, del pecado cubre la enorme embarcación.

Pero cerca de esa embarcación en peligro de naufragar Dios ha enviado a una pequeña barca, una que es conducida por su Hijo, una conducida por el Espíritu Santo, una cuyo capitán es Jesús. Dios ha puesto en este mundo a su Iglesia Universal, una segura, una santa, una poderosa. Esa iglesia es la que protege al planeta de caer en manos de Satanás. La Iglesia de Jesucristo y el Espíritu Santo han evitado que ese capitán, que ese príncipe de las tinieblas establecas su dictadura.

El mundo rechazó a la luz y aceptó las tinieblas, mataron a Jesucristo y soltaron a Barrabás. Es siempre lo mismo, escogemos el camino equivocado.

Dios dice en su palabra:"no quiero la muerte del impío, sino que se arrepienta y se torne a mí", Jesús dijo: "No vine a condenar al mundo, sino a salvar al mundo"
La actitud de Dios es perdonar, pero la actitu del mundo es decir:"No tenemos nada para ser perdonados", somos inocentes de toda culpa, no tenemos problemas, pues somos producto de la evolución y los animales no tienen ni religión ni dioses. Es esa la actitud, la actitud de contradecir a Dios, la actitud de afirmar que el pecado no existe, que sólo tenemos un sentido de culpabilidda, todo es un estado mental, todo es un problema sicológico, el hombre inventó a Dios y no Dios creó al hombre.

Así hemos vivido estos seis mil año. Dios ha enviado siempre su barca, siempre ha estado al lado de la gran embarcación, Dios ha sido paciente esperando que alguno haga como Pedro cuando se lanzó al mar para ir al encuentro con Jesús, aquella noche de tempestad. No hay posibilidad alguna de permanecer en la gran embarcación, hay que salir de ella inmediatamente, hay que lanzarse al mar embravecido, hay que escapar como veloz águila que surca el cielo. Si permanecemos en el mundo, haciendo las mismas cosas del mundo viviremos en oscuridad para siempre. Debemos escapar del mundo y refugiarnos en la Iglesia del Señor.

Dos senderos, uno de vida eterna y el otro de condenación eterna. No hay puntos intermedios, no hay otras alternativas. O le sirves al Señor o la sirves al príncipe de las tinieblas, o entrars a la pequeña barca o permanece en la gran embarcación.

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Dios ha señalado el camino correcto que nos lleva a su presencia, que nos restaura, que nos conduce a la vida eterna. Jesús se identificó como ese camino. El dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre sino por mí". Esa es la senda antigua que debemos tomar, debemos retornar a la antigua senda, pues en ella está la luz, la antorcha, la estrella que nos llevará al puerto seguro.

Sólo hay un camino de salvación y miles de perdición. El camino de la vida nos exige humildad, obediencia, entrega total, nos exige creer por fe, nos exige abandonar los deseos de la carne y cultivar los frutos del espíritu.

El cmaino de Dios está libre de odios, de rencores, de envidia,de injusticias , de venganzas, el camino de Dios es estrecho, pedregoso, recto. El camino de Dios nos conduce al cuerpo de Cristo, que es su Iglesia Universal, el camino a Dios es solitario, todos debemos llevar la cruz, no importa cuan liviana o pesada sea.

El mundo ofrece muchas veredas, Sataás ha engañado al mundo y lo sigue haciendo. Satanás sigue inventando veredas, diciéndoles a las personas que hay muchos caminos que conducen a Dios, que hay muchas religioines y todas son buenas, que hay muchas formas de redención. Satanás tiene muchas variedades para engañar a la humanidad.

Hay algunos que dicen ser cristianos, que creen en Jesús, que hacen su voluntad, pero los tales consultan a los santeros, a los brujos, a los hechiceros, a los adivinos, a los falsos profetas y a los espiritistas. Todos esos caminos son caminos de muerte, son caminos condenados por Dios en su Palabra.

La Biblia dice que los adivinos, los agoreros, los brujos, los idólatras no entrarán al reino de Dios, pero Satanás les repite que no es cierto, que pueden entrar al cielo vestido con cualquier vestidura.

El camino trazado por esos falsantes es camino de muerte, caminos de oscuridad, camino de tinieblas, estar en esos caminos es ir en contra de lo que Dios nos ha enseñado en su Santa Palabra. Nadie que practique tales cosas será salvo, sino condenado dice la Palabra de Dios.

Sabemos que estos servidores del diablo tienen el espíritu de error y sus mensajeros que le ayudan a engañar a las personas son demonios. Este planeta está lleno de entes espirituales, de demonios que nos conocen, conocen nuestras vidas, lo que hacemos, conocen nuestras debilidades y esperan el momento indicado para alojarse en nuestros cuerpos y controlar nuestras mentes. No es raro que en Estados Unidos hayan más de un 46% de la población con problemas mentales, pero esa plaga está en todo el planeta y en vez de disminuir, lo que hace es aumentar.

Hay enfermedades mentales, pero la mayoría de esos casos les aseguro que son posesiones demoniacas.

Si queremos encontrar el camino de la luz, el camino estrecho, el camino de la bondad, la piedad, la misericordia, el camino de obediencia, el camino que agrada a Dios, debemos aceptar el sacrificio de nuestro Señor. Cuando lo hagamoss naceremos de nuevo, ya las cosas viejas pasaron y ahora son todas hechas de nuevo, es la fe, es la promesa, es la alternativa.
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" Muy cerca de mi ocaso" dijo el poeta, nadie escapa de ese momento cuando todo llega a su fin, cuando todos los seres son tratados de la misma forma, donde no hay ricos ni pobres, famosos o desconoocidos, donde todo acontece de la misma manera. Hay quienes temen envejercer, gastan billones de dólares para escapar de la vejez, de la fealdad, pueden cambiar sus rostros y lucir de otra manera, pero con la muerte no hay trato, aquí no hay arreglo alguno.

Amado Nervo habla de un camino, de un camino que es labrado por uno mismo, un camino que ha sido diseñado por cada humano, el camino de la vida cuyo final es la muerte. Admiro la actitud de este poeta, pues hace un genial relato de la vida en pocos versos. Lo que vivimos es lo que sembramos, el producto de nuestras decisionies, si sembramos odio recogeremos odio, si sembramos la guerra, eso vamos a cosechar, si sembramos la vanidad, eso vamos a cosechar.

En Paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni penas inmerecidas.
porque veo al final de mi rudo camino,
que yo fui el arquitecto de mi propio destino.

que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas,
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto a mis lozanía va a seguir el invierno,
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno.

Hallé sin duda largas las noches de mis penas,
mas no me prometiste tú sólo noches buenas,
y en cambio tuve algunas santamente serenas.

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz,
¡Vida!, nada me debes, Vida estamos en paz.

Amado Nervo acepta la responsabilidad de su destino, nos describe las tres etapas de la vida: la niñez, la juventud, la vejez.

Hace una reflexión de la vida, de su vida, de una vida que no fue fácil, que fue ruda, pero fue lo que sembró, momentos alegres, momentos tristes, momentos en que amó y fue amado... pero la muerte nadie la detiene y la muerte llegó.

No podemos vivir sin reflexionar sobre nuesttro propósito en la tierra. Somos viajeros que estamos en este mundo en el cual libramos una guerra "santa" contra las fuerzas del mal. No es una lucha contra nuestros hermanos, es una guerra contra nosotros mismos, luchamos para vencer a la cane, para vencer a los frutos de la carne y cultivar los frutos del espíritu. No hay "guerras santas" cuando esas guerras eson contra nuestros hermanos, todos tenemos que librar una guerra en nuestro interior, una guerra que nos libre del odio, la avaricia, la soberbia, los celos, las contiendas, las mentiras, las venganzas, las injusticias.

Nuestra gran poetisa puertorriqueña Julia de BUrgos decía: "que lucharía contra ella misma", pues realmente el mayor enemigo de uno es ese yo canal que nos empuja a lo malo, a lo despreciable, que nos aleja de Dios. Es ser externo que proyectamos falsamente a los demás. esa personalidad hueca, vacía, sin sentido, no somos lo que proyectamos, lo que realmente somos en nuestro interior, vivimos de aparienciar, de "mentira social", el mundo nos manipula como muñecos y muchas veces vivimso lo que el mundo quiere que vivamos y no lo que realmente nos gustaría ser. Cuando uno no es auténtico vive en un mundo muy frágil que en el cualquier momento se derrumba y nos lanza al abismo de la desespreación.

El campo de batalla es nuestro interiior y es ahí donde debemos librar la verdadera guerra contra el mal.

Don Quijote estaba equivocado al salir al mundo a librar su lucha. No es una lucha contra el mundo, sino una lucha contra nosotros mismos. El mal no está afuera, sino en nuestro interior.

El Quijote de Robert Fisher, El caballero de la armadura oxidada pudo comprender eso, debía peregrinar hacia adentro de su ser para encontrar las respuestas de su vida, para liberarse de la armadura que lo había esclavizado, solamente cuan entró a su propia selva pudo encontrar las respuestas que buscaba.

Ese es el grave error de los mulsulmanes, elCorán los alienta a esa "guerra santa" contra las fuerzas del mal que luchan por controlar nuestras vidas y apartarnos de Dios, no es una guerra contra Occidente, ni Norteamérica, ni contra los judíos. La maldad está en nosotros, en cada ser humano, no importa la nación, la lengua o su religión, los infieles somos nosotros que conociendo la verdad de Cristo la rechazamos. Somos infieles y traicionamos a Dios cuando buscamos por el camino espacioso, en vez de buscar el camino estrecho. El camino estrecho nos conduce a nuestro interior y nos revela nuestra maldad, nuestros pecados, nuestros defectos, el camino espacioso sale al mundo, nos aleja de Dios, nos contamina con el pecado de los impíos, de los perversos, de los que no tienen a Dios en sus corazones, de los que promueven religiones falsas fundamentadas en tradicioines de hombres y no en la Palabra de Dios.

Los jóvenes que comerieron el acto el 11 de septiembre del 2001 fueron inducidos por seudo líderes religiosos quienes les adoctrinaron y los manipularon el Corán y lo que promovió el profeta Mahoma. La "guerra santa" no es contra los hermanos de todos el mundo, todos descendemos de una misma pareja de Padre, eso está confirmado por la ciencia, todos cargamos, heredamos un mismo código genético. Matar a un hermano es hacer lo mismo que hizo Caín. No puede reclamarse heroismo, sacrificio cuando matamos a otro ser humano. El acto del 11 de septiembre de 2001 fue un asesinato masivo del cual tendrán que responder los responsables el día del Juicio Final.

Que no piense ningún humano, no importa lo que diga su religión, que irán al Paríso. No irán al Paraíso, sino que irán a las "pailas del infierno" por toda la eternidad.

Nadie que manche sus manos con sangre y no se arrepienta será llamdo"hijo de Dios".


Rubén Darí, poeta nicaragüense y creador del movimiento literario, (Modernismo) escribió un hermoso poema en el cual expresa una actitud distinta a la expresada por Amado Nervo. El se siente impotente ante la vida, no asume responsabilidad por la vida que escogió, sino que se lamenta, es una angustia existencial tremenda, una angustia que duele, estar vivo duele, pero más duele cuando estamos consciente de las cosas que han de acontecer. El acto de vivir es algo lleno de temores, de inseguridad, es algo pesimista y hasta cierto punto cruel.

Lo Fatal

Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande, que el dolor de estar vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido, y un futuro terror,
y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida, y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebre ramos.

¡Y no saber a dónde vamos,
ni de dónde venimos!

Rubén Darío nos presenta un cuadro desoladr, un vacío existencial, nos presenta la vida como algo ilógico, como si els ser humano estuviera en medio de un océano embravecido, como si fuéramos un objeto más en este plantea. La incertidumbre es terrible, pero más terrible es estar consciente de esas cosas que plantea.

El hombre que expresa esas ideas es un hombre que no tiene a Dios en sus pensamientos o no tiene fe, Cuando ignoramos a Dios, ciertamente la vida es así, algo rídiculo, tonto, Vivir para morir.

Saber que ahora estamos vivos y al instante estaremos ardiendo en medio de un fuego, o somos asesinados. Estar aquí pensando que la vida no vale la pena, que todo es misterio, que nada sabemos es algo terrible.

Pero cuando creemos en Dios, cuando creemos realmente en un Dios vivo, cuando creemos en Jesús, cuando estamos convencidos que la muerte no es otra cosa que la última experiencia en esta tierra, las cosas son diferentes.

Los creyentes sabemos de dónde venimos y a dónde iremos. No hay vacío existencial, sabemos que tenemos un propósito y una encomienda que hacer. Estamos aquí para sembrar la semilla del bien, para proclamar las grandezas de Dios, estamos aquí para purificarnos y poder aspirar a la vida eterna. Estamos aquí preparándonos para ser los habitantes de un nuevo planeta, de un nuevo cielo. Estamos aquí para luchar contra las fuerzas del mal, contra los ejércitos de Satanás. La muerte no es espantosa, ni mala, la muerte nos abre el camino hacia el Padre, la muerte nos permite encontrar la puerta a la eternidad.

No habrá temor ni terror para el que muere en Cristo, no habrá túneles de sombras, sino que pasaremos de esta vida y seremos conducido por los ángeles de Dios para ser llevados ante la presencia de Jesús y habitar en el Paraíso hasta que finalicen los tiempos del fin y la maldad sea destruida.

El creyente verdadero sabe que ha de morir, pero ha de morir en paz, tranquilo, gozoso, pues la muerte es el umbral a la vida eterna.

Los impíos, los que no creen, los que hacen lo que les da la gana temen morir, pues en la muerte dejamos de ser libres , ya no podremos hacer lo que queremos. Ahora nos espera el Juicio Final.

Rubén Darí estaba consciente de esta vida, pero tristemente no veía a Dios en su vida, y una vida sin Dios es una hoja que lleva el viento, una flor marchita, una nube sin agua, un río seco.

El creyente sabe que al final del camino estrecho se abre una hermosa llanura de luz, un valle perfumado, un hermoso jardín de flores y nos reciben los ángeles del Señor.

En cambio aquéllos que han decidido entrar por la puerta ancha, espaciosa pasarán de esta vida a un largo sueño que terminará con el Juicio Final.

Dos caminos, dos formas distinta de vivir, dos veredas, dos formas distinta de ver la muerte. El hombre de Dios vive con la esperanza de una mejor vida, el hombre que no tiene a Dios en sus pensamientos viven como Rubén Darío nos dice en su poema:¡Lo fatal!

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Hay quien no tiene nada y es feliz, y quien lo tiene todo y es un infeliz. Hay quien vive rodeado de muchedumbre y se siente en la más profunda de las soledades y quien vive solo y se siente muy acompañado. Para algunos la soledad es mala, para otros es un Paraíso. Hay quien ha convertido su vida en un árido desierto sin oasis.

La vida es muy simple y nosotros la complicamos. Si estuviéramos en el camino estrecho, si fuéramos obedientes a Dios, si dejáramos que sea Dios quien nos guíe. Si pusiéramos nuestra mirada en las cosas espirituales y no fuéramos esclavos del mundo seríamos más felices.

Dios estableció un orden natural, el estado perfecto, la estabilidad familiar. Dios estableció a la familia como la unidad básica de la sociedad de la misma manera que estableció la célula como la unidad del cuerpo. Si la familia no sigue ese orden, por la razón que fuera, se corre el peligro de caer en la inestabilidad y tendrá que enfrentar las consecuenciaS.

Algunos piensan que el modelo familiar establecido por Dios no tiene relevancia. Ahora ese concepto de familia ha sido corrompido, hasta el punto que algunos pretenden que creAmos que la relación de dos personas del mismo sexo debe ser considrada como una familia. Esa aberracién cada día adquiere más adeptos.
Hoy hay grupos de corrompidos que pretenden que aceptemos que un hombre viva con tres o más mujeres a la misma vez y que se les trate como un núcleo familar. La sociedad moderna puede aceptar esa forma de familia, pues cada ser humano es libre para escoger el camino por el cual quiere andar, pero no pueden cambiar el concepto familiar establecido por Dios.

Diso estableció la familia compuesta del esposo, la esposa y los hijos. Ese es el modelo bíblico. El esposo tiene la responsabilidad de proteger, amar, cuidadr, sustentar a la esposa y a sus hijos. La mujer tiene la responsabilidad de edificar su casa, de amar a su esposo, serle fiel, amar a sus hijos, cuidarlos, educarlos.

No es indigno para una mujer dedicarse a su familia, a su esposo y a sus hijos y de disfrutar de su vida. Indigno es que abandone a sus hijos, a su esposo, que trabaje afuera, tenga que asumir las responsabilidades del hombre y luego realizar todas las tareas del hogar. No solamente se explota en el hogar sino que es explotada en la sociedad. Algunos hasta le quitan el salario para darse buena vida.

Si la familia es estable, la sociedad será estable, si la familia entra en crisis, la sociedad entra en crisis.

Pero hoy aparecen los que retan a Dioss, los que no conocen las razones por las cuales Dios estableció ese modelo. Son los pensadores modernos que pretenden que todo sea legal, moral, aceptado.

Todo eso es lo que ofrece el camino espacioso, no hay escalas absolutas de valores, cada persona es libre para escoger su escala de valores, nadie puede cuestionar la escala de valores de otro, todo es relativo. Esa educación moral en nuestras escuelas del mundo es lo que deforma a los niños, por eso nos espantamos cuando un estudiante asesina a sus maestroos, a sus compañeros. Esa escala de valores relativa que cada persona establece.

Por eso algunos dicen maté porque tenía hambre, robé a los ricos porque tienen en abundancia, atacamos a tal nación porque es terrorista. Lo bueno no es bueno, o lo bueno es malo dependiendo de nuestra escla de valores.

Dios nos dio un camino en el cual estableció una escala moral. Los Diez Mandamientos son valores absolutos, no cambian, no varían con las circunstancias. Matar es matar en todo tiempo, en toda circunstancia, desear la mujer del prójimo es adulterio, adorar a otro dios es idolatría, honrar a nuestros padres es un mandato absoluto, no tiene variaciones, no importa cómo sean esos padres.

Así que los valores son relativos en el camino espacioso, por eso el concepto de familia bíblica puede ser alterado, es relativo. Pero en el camino estrecho la escala de valores fue establecida por Dios y no por los hombres.

Tanto el ser humano solitario como la familia deben obedecer esta escala de valores establecida por Dios. Dios expone los requisitos, si quieres caminar por ese sendero amén, sino deseas caminar por el otro, amén. Es una cuestiän entre tú y Dios.

El ser humano que abandona la vereda de Dios sufrirá las consecuencias, la famila que escoge el camino espacioso pagará sus consecuencias.

Debemos hacer de nuestros cuerpos templos para adorar a Dios, debemos hacer de nuestras familia iglesias que busquen a Dios en todo momento. Entrar o no en el camino estrecho es una decisión personal, Dios no obligará a nadie a salir del camino espacioso. Es una decisión personal.

Lo que no podemos hacer es pretender que lo que Dios estableció como bueno, nosotros digamos que no es así.
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Satanóa ha utilizado cuanto argumento engañso para persuadir a la raza humana. Ha pretendido ser el dios de este planeta, trató de usurpar el trono de Dios, de tentar a Jesús y ha hecho todo lo posible para que el ser humano no crea ni adore a Dios.

Por mucho tiempo estuvo sembrando la semilla del ateismo, esta ideología no es moderna, no es del siglo XIX ni del Siglo XX, sino que ya hace tres mil años David escribió: "Dijo el necio en su corazón no hay Dios". Pero apesar de su esfuerzo millones sabemos que Dios existe, no somos tontos, ni ignorantes, ni menos intelectuales por creer en Dios, al contrario cuando creemos en Dios abarcamos una dimensión mayor, tenemos una cosmo visión muy amplia, podemos ver más allá de los límites y fronteras establecidos por la ciencia.

La mentalidad científica cree que lo máximo es el universo que puede explorar con sus naves y sus instrumentos. Pero nosotros sabemos qu ese Universo no es otra cosa que una bóveda que contiene a los astros como el océano contiene a toda la vida marina. Sabmos, porque Dios así lo ha revelado que existe un Tercer Cielo en el cual existe una forma de vida diferente a la de nuestro planeta. Existe una realidad espiritual que no podemos explorar mediante el uso de los cinco sentidos, ni con los instrumentos que el hombre ha inventado.

Así que Satanás siempre le ha hecho creer a la humanidad que Dios no existe, que Dios es un invento de los hombres, que Dios es un invento de la clase poderosa para seguir explotando a los "ignorantes" como yo. Pero que lejos están de la verdad. El hombre no importa el grado de civilización alcanzado nunca se ha podido safar de esa idea que existe en cada ser humano que nace.

La idea de Dios viene con la raza humana como viene el pecado de Adón. Esa idea está impregnada en el DNA, claro sería imposible detectarla. Pero la idea de la existencia de un ser espiriual está en nosotros como lo están las marcas en todo lo qu el hombre hace. No hay producto en el planeta que no lleve el sello del inventor.

Nosotros llevamos esa marca inscrita en nuestro ser y por eso no ha existido una población humana que no haya registrado la creencia en Dios. No importa la forma de expresarlo, siempre ha estado vigente. Así que los esfuerzo de Satanás han sido en vano, aun el comunismos, con toda su fuerza, no pudo apagar esa idea en sus pueblos. Muchos gritaban en la década del 60: "God is dead", y los que están muertos son ellos, pues Dios vive en la mente y en el corazón de millones de seres humanos.

Así que ante la imposibilidad de llevar al hombre a negar a Dios, Satanás se inventó otro argumento: "El diablo no existe", "el infierno es esta tierra en que vivimos","Dios es amor y no conderá a la humanidad", "el mal es ausencia del bien", se ha inventado cientos de argumentos y ha creado cientos de secta que hoy no creen en el cielo ni en el infierno, ni en el castigo eterno.'

Esto es simple: Creemos en Dios o no creemos. Si Dios no existe, entonces las religiones del mundo han sido una patraña, un engaño, si Dios no existe entonces somos libre para hacer lo que nos da la gana y en este mundo el más fuerte dominará y disfrutará de las riquezas del planeta. Si Dios no existe y somos producto de la evolución entonces brinquemos y saltemos, pues la vida se acaba al morir.

Si Dios no existe, Jesús fue el engañador más grande del planeta y sus discípulos una pandilla de tontos e ignorantes que se dejaron matar por algo falso. Si Dios no existe, no existe el mal, ni el bien, puestodo es relativo. Si Dios no existe entonces no habrá Juicio Final.

Pero el problema de estos planteamiento es Jesús. Si Jesús no hubiera venido al planeta todo sería diferente. Jesús fue distinto, Jesús tenía poderes que ningún hombre había demostrado. Jesús fue muerto, crucificado y eso es un hecho real, Jesús se levantó de entre los muertos y eso es un hecho real, pues cientos lo vieron caminando por Jerusalén después de ser crucificado. El problema es que Jesús ascendió al cielo en presencia de sus discípulos.

El problema de esos planteamiento es que los seguidores de Jesús lo dejaron solo, huyeron despavoridos, temerosos de ser asesinados como su Maestro, y luego perdieron todo tipo de temos y se presentaron antes las autoridades que habían asesinado a Cristo para declarar que había sido levantado de entre los muertos. Y llevaron el evangelio por todo el Imperio Romano y el cristianismos se convirtión en el mós fuerte movimiento de la humanidad.

Así que Satanás ahora pretende que no creamos que él existe ni tampoco que existen los demonios. Pero Jesús, sí dijo que Satanás existía y probó que los demonios también existían.

Esos mismos demonios testificaron que Jesús era el Hijo del Altísimo que un día los destruiría. Por eso estaban molestos diciendo que Jesús había llegado antes de tiempo para atormentarlos.

Jesús identificó al diablo como el principe de este mundo, como el padre de toda mentira, como el ladrón y el sembrador de la mala semilla. Jesús lo identificó en el desierto como un ángel de luz, lo identifíco en Pedro, en Judas. Jesús sanó a muchos que habían sido poseídos por demonios: Echó fuera a los demonios de los gadarenos y echó fuera siete demonios del cuerpo de María Magdalena. Así que la Palabra de Dios es firme, categórica, precisa: Existen dos caminos espirituales: El camino del bien y el camino del mal.

El camino estrecho nos conduce a Dios, el camino espacioso nos conduce al infierno. El infierno no es un juego como mucho creen. Algunos dicen que les gustaría ir al infierno pues allí habrá placeres, y hasta dicen que el cielo sería muy aburrido.¡Ignorantes que no saben de qué están hablando!.

Jesús dijo que el camino estrecho conducía a la vida eterna y el camino espacioso a la condenación eterna. Fue Jesús quien enfatizó en la existencia de un ligar de tormento, un lugar de crujir de dientes, un lugar donde el gusano no muere, un lugar de tinieblas. Satanás no reina en el infierno ni tampoco está en este momento en el infierno. El infierno es una prisión eterna de tormento y Satanós irá a parar de cabeza como lo será la bestia y el falso profeta. Satanás tiene su residencia en este momento en los aires de nuestro planeta.

Así que quienes creean que esto es un juego, que son ideas de un loco fanático religioso se equivocan. Fue Jesús quien nos habló de todas estas cosas. Fue tan importante para Jesús que le pidió al Padre que enviara al Espíritu Santo para proteger a la iglesia de las influencias de este ser tan poderoso. El hombre ni la iglesia hubieran prevalecido si Dios no envía al Consolador.

La raza juega con fuego y se quemará por no querer salir del camino espacioso. Por no querer escuchar la voz de Dios, por oír la voz de la serpiente como lo hicieron Adán y Eva.

Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio a su hermano será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga:Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.
S.Mateo 5:22


Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. S.Mateos 7:19

Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar, temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. S. Mateo 10:28

Enviará al Hijo del Hombre a sus ángeles., y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,

y los echarán en el horno de fuego, allí seró el lloro y el crugir de dientes.

Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oído para oír, oíga. S.Mateo 13:41-43

Jesús dijo la verdad sobre la existencia del infierno y sobre el castigo final. Quien predique lo contrario no es discíppulo de Cristo, pues no permanece en su palabra.
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El amor y la misericordia de Dios no tienen límites. Dios nos ama y siempre ha querido que volvamos a él. Hay una promesa de parte del Creador para toda la raza humana. El nos dice :

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: Si vuestros pecados fueran como la grana, como la nieve serán emblanquecidos, si fueron rojo como el carmecí, vendrán a ser como la blanca lana.
Isaías 1:18

No importa el pecado que cometamos, Dios está dispuesto a perdonarnos. Sólo hay un pecado que no le seróá perdonado a los seres huumanos, la blasfemia contra el Espíritu Santo.

Dios no quiere "la muerte del impío", Jesús vino para salvar a la humanidad no para condenarla. Dios espera que el hombre se aparte de su mal camino, que regrese ante su presencia, que acepte el sacrificio de la cruz, que nos reconciliemos con él.

Son muchas las promesas de nuestro Creador. Es cierto que el camino espacioso es agradable como lo fue el fruto del árbol en el Edén, pero ese camino nos aparta de Dops, nos conduce al abismo de la perdición, nos lleva al infierno. El que se hace amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios dicen las Sagradas Escritura.

Jesús lloró frente al templo diciendo que Dios siempre ha querido "reunir a sus hijos como la gallina reúne a sus pollitos", pero no hemos querido escuchar su voz. No fuimos creados para ser condenados sino para vivir para siempre.

La Palabra de Dios está llena de promesas paea aquéllos que buscan de Dios, para todos aquéllos que son obedientes, que han aceptado a Jesús como el Redentor, para todos aquéllos que van por el camino estrecho. El mundo nada tiene que ofrecernos, sólo cosas efímeras, engañosas. En el mundo podremos ascender a la cima de la fama, de las riquezas, de los placeres, pero todo eso se hace nada en un instante, se evapora, desaparece.

Todo es momentáneo, la muerte termina con el poder, la fama, las riquezas, la comodidad, los lujos, la buena vida. Todo se acaba en un abrir y crrrar de ojos. Nada permanece, todo se va, Nada podemos llevarnos para la otra vida. No hay esperanzas para los impíos después de muertos. El camino espacioso, el camino ancho, en un espejismo que pronto desaparece. Es espacioso al comienzo y un embudo al final.

La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová sólo será exaltado en aquel día. Isaías 2:11

Dios nos invita a entrar por la puerta estrecha, por el camino angosto. Al principio hay muchos obtáculos pero al final veremos la luz resplandeciente, veremos un valle hermoso cubierto de vegrtación de múltiples colores, entraremos a un lugar jamás visto ni soñado, un lugar de paz, de gozo, de tranquilidad, de silencio. Al final del camino estrecho nos esperan los ángeles del Señor para llevarnos ante nuestro Salvador Jescristo.

El camino estrecho es amargo al comienzo, cuando entramos a él, el mundo se rebela contra nosotros, nos echamos de enemigo a nuestras familias, a nuestros amigos y a veces somos despreciados por seguir a Cristo, a veces somos incomprendidos, se burlan de nosotros, pero al final encontraremos la salvación eterna. Jesús nos aguarda con un nuevo nombre, una corona de oro y una vestidura blanca. Es la promesa, es nuestra fe, nuestra esperanza.

El futuro de los justos, de los creyentes verdadero es muy halagador. No habrá tormento ni castigo eterno para los que creen y aceptan a Jesús. No habrá temores, pues no estaremos aquí cuando venga el castigo eterno. Seremos los invitados de honor del Señor y viviremos para siempre con él en la nueva tierra y bajo un nuevo cielo. El futuro de la iglesia es uno lleno de ricas experiencias. Si nos condenamos es por nuestra soberbia y no porque Dios nos ha condenado. Tenemos la liberted de abrir la puerta del camino espacioso o la puerta del camino estrecho. Esa decisión está en nuestras manos. Esa decisión es la decisión más importante de nuestra vida.
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Nuestro planeta fue maldito por Dios cuando el hombre desobedeció su voz. Esa maldición nos ha acompañado durante seis mil años. La tierra ha envejecido como ha envejecido el ser humano. La tierra muere lentamente como vamos muriendo nosotros a medida que pasan los años.

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer , y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los dís de tu vida. Génesis 3:17

Alzad a los cielos vuestros ojos, y mirad abajo a la tierra, porque los cielos serán deshechos como humo, y la tierra envejecerá como ropa de vestir, y de la misma manera perecerán sus moradores; pero mi salvación será para siempre, mi justicia no pereceráa.
Isaías 51:6

La tierra aparenta millones de años, pero ciertamente no es su vejez producto de los años, sino de la maldición. La veuez nada tiene que ver con el tiempo, sino con esa maldición, el hombre envejece sin razón aparente. La progeria es prueba de eso. Un niño de ocho años parece que tiene 80.

Esta tierra está maldita por causa de la raza humana. Cada día se enferma más, atentamos contra ella, la contaminamos, exterminamos sus bosques, sus fuentes de alimentos, contaminamos el aire y la ponemos en peligro con las armas nucleares que tenemos almacenadas en todo el mundo. El hombre no sabe con lo que juega.

Esta tierra volverá a ser lo que era en un principio, volverá a ser como la decribe el libro de Génesis.

Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Génesis 1:2

La tierra sufrirá muchos cambios cuando Jesés regrese, los montes se moverán, las islas han de desaparecer, los polos serán derretidos y las aguas cubrirán cientos de ciudades en las costas, caerán meteoros enormes, durante el tiempo de la Gran Tribulación esto se convertirá en algo espantoso, la tierra se abrirá por muchas partes permitiendo que la lava suba desde la corteza de la tierra, habrá cambios en el sol, la luna, en la orbita de la tierra ya que los días y las las noches serán reducida, el sol se acercará a la tierra produciendo un calor espantoso que quemará a los habitantes del planeta. Nadie se imagina lo que ha de ocurrir en este planeta.

Miré cuando abrió el sexto sello, y he aquí que hubo un gran terremoto, el sol se puso negro como tela de cilicio, y la luna se volvió toda como sangre.

Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja caer su trigo cuando es sacudida por un fuerte viento.

Y el cielo se desvaneció como un pergamino que se enrrolla, y todo monte y toda isla se removió de su lugar. Apocalipsis 6: 12-14

El cuarto ángel tocó la trompeta, y fue herida la tercera parte del sol y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas, para que se oscureciese la tercera parte de ellos y no hubiese luz en la tercera parte del día, y asímismo de la noche. Apocalipsis 8:12

Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios, que tiene poder sobre estas plagas, y no se arrepintieron para dar gloria.
Apocalipsis 16:9

Es terrible los daños que sufrirá la tierra. Este vieja y enferma tierra se convertirá en el infierno descrito como lugar de tormeto. Dios hará de este planeta uno solitario en el espacio, uno en el cual vivirán para siempre los impíos, los pervertidos, los que no han creído en Jesús.

Pero luego del Juicio Final y de ser juzgados con justicia los moradores del planeta y Dios haber terminado con la maldad y con el diablo y todos sus seguidores, entonces un nuevo planeta ha de ser creado por Dios, una nueva tierra llena de vida, de belleza, entonces habrá un cielo nuevo, una nueva Jerusalén, entonces Jesús bajara con su esposa, la Iglesia para habitar en esa nueva tierra para siempre.

Es una promesa que Jesús nos hizo y estoy seguro que muy pronto cumplirá la misma,


Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.

Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalún, descender del cielo de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Apocalipsis 21:1-2
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El camino espacioso nos ha de conducir a esa horrible pesadilla. La raza humana no ha creído ni creerá en lo que las Sagradas Escrituras nos dicen respecto al destino final del planeta. Los hombres creen que este destino está ens manos, Satanás elige a sus gobernantes y les hace creer que pueden dominar al mundo, las naciones creen que podrán gobernar al planeta si tiene las armas más poderosas y destructivas, ellos habla del "Nuevo Orden", del futuro, de un futuro de paz, de armonía, pero jamás eso se logrará mientras estemos en el camino espacioso.

Lo que ha de acontecer será claro. Jesús regresará a buscar el fruto de su sacrificio, a buscar a sus ovejas, a buscar a la Iglesia Universal que fundó. Ese momento de su regreso significará el inicio de una terrible pesadilla. La tierra será sumergida en un abismo de plagas y de destrucción, se establecerá la dictadura del anticristo, la humanidad que no sea levantada por Jesús podrá ser testigo de las dos guerras más destructivas de la tierra, guerras que no serán contra naciones, sino contra el mismo Dios. La Guerra del Armagedón terminará con las naciones árabes, con China y todos los que se unan al anticristo para tratar de destruir al pueblo judí. Esos ejércitos serán enterrados vivos en el valle de Meguido y finalmente la guerra de los reyes del norte, Gog y Magog. Aquí después del milenio Satanás será destruido finalmente y la humanidad se enfrentará al Juicio Final.

Eso es lo que le espera a este planeta y a la raza humana que ha caminado por la senda ancha, que ha entrado por la puerta espaciosa, que no escuchó la voz de Dios, sino que escuchó la voz de la serpiente.

El camino espacioso nos llevará al cao, a la desolación, al sufrimiento, al dolor, a la guerra, y peor aún, a la muerte y condenación eterna.

Pero hay una esperanza para todos aquéllos que entren por la puerta estrecha, para todos aquéllos que no han escuchado la voz de la serpiente, que no han escuchado sus mentiras, que no han sido persuadidos por ella. Hay una esperanza para los que han aceptado el sacrificio de la cruz, para todos aquéllos que han escuchado la voz de Dios, para todos aquéllos que renunciaron al mundo y sus placeres, para todos aquéllos que han hecho de sus cuerpos templos de adoración, para todos aquéllos que han vivido en obediencia, que aman al prójimo, que aman a sus enemigos, que son pacificadores. Hay una esperanza para ese pueblo que proclama a Jesucristo como el Salvador, que ha guardado su palabra. Hay una esperanza para todos aquéllos que confiensen a Jesús delante de la humanidad.

El camino estrecho nos ha de conducir a ese nuevo cielo y a esa nueva tierra. Jesús dijo: "Me voy a preparar moradas para vosotros"

Esa es la promesa, esa es nuetra seguridad, esa es nuetra esperanza y nuestra fe.
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