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JESUS Y NICODEMO (nueva)
 
 
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El diálogo de Jesús con Nicodemos es uno de los más significativos y profundos. Es una plática del verdadero significado del encuentro del hombre con Dios. Jesús plantea a este fariseo, que era maestro en Israel, la esencia misma del evangelio, la médula de esa relación de la raza humana con su Creador.

Jesús no le deja opciones a Nicodemo. La relación del ser humano con Dios es una radical que demanda un nacimiento, un resurgir del hombre perfecto que fue creado en el Edén. Jesús conoce las intenciones de Nicodemo, sabe de sus temores, sabe de su confusión.

Nicodemo se encuentra en una difícil situación. El es un fariseo, los fariseos odian a Jesús, lo detestan, quieren hacerlo desaparecer del mapa. Los fariseos siente desprecio por este humilde carpintero que ha logrado calar en el sentimiento del pueblo que lo sigue por todas partes.

Ellos se siente humillados por Jesús, Jesús siempre los pone en vergüenza delante del pueblo. Así que los temores de Nicodemo de ser descubierto son genuinos.

Pero Nicodemo sabe y los demás fariseo también lo saben, que Jesés realizaba muchas señales, milagros y prodigios que no se podían negar. Nicodemo sabes que si Jesús hace tales señales debe venir de Dios. El mismo lo confiesa cuando se encunetra con Jesús.

En este ambiente de misterio se ha de desarrollar esta conversación que ocurrió hace 2000 años y que todavía hoy resulta un rico manjar para reflexionar sobre ella.

Allí está el Nazareno, aquel humilde Maestros que ha "turbado a Jerusalén", que ha despertado el hormiguero de demonios que se apoderan de la ciudad y de los judíos, jamás se había dado cosa igual en la santa ciudad. Un "profeta se ha levantado con poder" para cuestionar la religión de los judíos, para cuestionar su fe, para cuestionar su religiosidad, para cuestionas sus acciones, para cuestionar sus enseñanzas, para cuestionar la hipocresía de los principales sacerdotes, de los ancianos y de las autoridades religiosas.

Nicodemo representaba la esencia misma de la religión, representaba ese saco de enseñanzas sin sentido, esclavizantes, Nicodemo representaba la hipocresía religiosa, la religión sin misericordia, sin amor. Nicodemo representaba el camino ancho, espacioso que va a todas partes, pero no conduce a donde debemos llegar.

Allí estaba el "Doctor en la Ley", un fariseo que se llamaba maestro de Israel, que enseñaba al pueblo y desconocía el verdadero sentido de estar en los caminos de Dios.

No es practicar una religión, respetar sus dognas, seguir a sus autoridades. La religión no salva, sino que nos condena cuando erramos su verdadero sentido. La religión no cambia a los seres humanos y Dios exigen un cambio total, un nuevo nacimiento, un encuentro verdadero.

Así que Jesús sabe que Nicodemo está allí, que es fariseo, pero que es un fariseo que desea conocer la verdad. Sus ideas han sido tocadas por Cristo, su fundamento religioso se viene abajo con las enseñanzas del Nazareno. Nicodemo sabe que hay algo en Jesús que es divino. Sabe que ese hombre no puede hacer tantos milagros si no viniera de Dios.

Nicodemo representa esa parte de la humanidad que cree que basta con ser religioso, con practicar dogmas relgiosos, con guardar días de reposos, con evitar comer ciertos alimentos. Nicodemo representa esa parte de la humanidad que camina a ciegas por el mundo sin preguntar si están o no en el camino correcto. Son los creyentes mudos, sordos y ciegos.

Sin embargo, Nicodemos siente la necesidad imperiosa de hablar con Cristo. Desea estar a sola con él, sin temor, libre para preguntar, para cuestionar, para aprender.

La Bíblia dice el sabio escucha y aumenta su saber. El necio no quiere escuchar, es ciego y soberbio. Nicodemo era un hombre rico, un intelectual, un hombre sabio, un defensor de la Ley de Moisés. Nicodemo tenía una posición social envidiable. Así que estaba cómodo.

Esas ataduras a veces son la perdición del hombre. ¿Cuántos sacerdotes, ministros,pastores, obispos, papas han reconocido su error, sin embargo se mantienen en el mismo?¿Por qué?... Porque no quieren perder lo que tienen, sus títulos, sus posiciones, sus riquezas, su comodidad, su posición social... No están dispuestos a reconocer el error, pues si lo hacen perderán muchas de esas cosas.

Pero Nicodemo, apesar de todo, va a donde Jesús, le interesa escucharlo, le interesa conocer la verdad. Esa es la actitud verdadera, creamos o no creamos, debemos hacer el intento de conocer la verdad de Dios.

Allí estaban aquellos dos eminentes maestros. El Maestro de la verdad y el conocimiento divino, y el maestro formado de acuerdo al conocimiento humanos, a las tradiciones de los hombres. Allí estaban mirándose cara a cara. Allí estaba el nazareno seguro de sí mismo, poseedor de una palabra de fuego, de una palabra que atravezaba el corazón y el tuétano de los huesos, allí estaba el hombre que daba la vista a los ciegod, que hacía oír a los sordos y caminar a los paralíticos, allí estaba el hombre que podía caminar sobre las aguas del embravecido mar, allí estaba el hombre que calmaba a los vientos y a la tempestad, ahí estaba el hombre que levantó a Lázaro de los muertos, que libertó a la Magdalena de siete demonios, que echó fuera a los demonios que atormentaban al gadareno. Allí estaba aquel hombre a quiene ni los fariseos, ni los escribas, ni los ancianos de Israel ni los saduceos habían logrado hacerlo callar. Allí estaba el hombre sobre el cual Juan vio desceder una paloma desde los cielo, allí estana el hombre que fue identificado como el Ungido, como el Cordero de Dios, allí estaba aquél a quienes los demonios llamaban, el Hijo del Altísmo. Allí estaba Jesús silencioso, tranquilo, lleno de amor y de misericordia.

Y allí estaba el maestro de los judíos, un fariseo que sabía que Jesús era distinto, diferente, que tenía poder real y que dicho poder venía de Dops. Allí estaba "desnudo", se había quitado la "ropaa" de fariseo, de maestro, quería aprender de Jesús lo que nunca había aprendido en el templo.

¡OH, Dios!¡Qué inmensa alegría siento en mi interiro! Es algo que no puedo describir. Me siento atraído por este encuentro, me siento como si pudiera mirar el rostro de Jesús y el rostro de Nicodemo. Dos maestros, dos sabios. El conocimiento divino y el conocimiento humano. El conociiento adquirido por el razanamiento lógico, por los sentidos, y el conociiento revelado.

Es la hora de conocer en qué consite la relación del hombre y su Dios. Es hora de saber qué es lo importante: practicar una religión llena de dogmas y de tradiciones, o vivir un estilo de vida distinto, o nacer de nuevo y ser una nueva criatura.
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Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.

Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer esas señales que tú haces, sino está Dios con él

S. Juan 3: 1-2.

Nicodemo viene a Jesús a escondida. Viene de noche, de noche porque es la noche de ese día y de noche porque está en oscuridad, su mente está confundida, está lleno de temores, de dudas, de ignorancia.

Nicodemo reconoce que Jesús es un Rabí, aunque Jesús no tenía título académcio alguno, pero su inteligencia y su sabiduría les había ganado el respeto y el reconocimiento de los estudiosos de su tiempo. Nicodemo dice que no solamente él reconoce que Jesús proviene de Dios, pues dice:"sabemos". Esa afirmación es indicativa de que habían otros fariseos que pensaban igual que él, pero tenían miedo de hacerlo en público.

Nicodemo viene asustado, sigiloso, precavido. El quería tener un encuentro con Jesús. Pero Nicodemo reconoce a Jesús como Maestro y no como el Mesías. No lo reconoce como Salvador y Redentor, sino como Rabí, como otro maestro más que tiene la unción de Dios.

Allí está Nicodemo frente a Jesús. Pero Jesús se da cuenta del propósito de este fariseo que viene a él bajo la sombra de la noche. Jesús sabe que Nicodemo lo reconoce como Maestro solamente, pero que tiene una genuina preocupación respecto a él. Jesús no comenta nada respecto de las afirmaciones de Nicodemo.

Jesús no le responde al planteamiento hecho por Nicodemo. Jesús sabe cuáles son las verdaderas intenciones del maestro fariseo. Jesús sabe que las creencias de Nicodemo están cuestionadas, que la religiosidad de los fariseos y de los demás han sido cuestionadas, Jesús los ha desenmascarado delante de la nación, delante del pueblo de Israel. Jesús sabe que los fariseos no creen en él y afirmaban que los milagros realizados por él, eran hechos en el nombre del demonio.

Jesús ignora todos los planteamientos de Nicodemo. No le responde. Simplemente va al grano, al punto importante, Jesús da una respuesta precisa, contundente. Jesús sabe que este maestro fariseo y todos los demás enseñan al pueblo una religión vana, una religión basada en precptos, en dogmas, en hacer cosas, en hacer sacrificios, una religión que en más de 3000 años no había cambiado la conducta de su pueblo. Jesús sabe que no había ninguna diferencia entre la religión de los judíos y las demás religiones del mundo. Israel había abandonado el camino recto que Dios le había trazado. Así que Jesús le baja a Nicodemo con un plantemiento radical. No es practicar y guardar la ley, no es guardar el día de reposo, no es ir al templo, no es declar que creen en Dios, no es celebrar la Pascual,no es practicar una religión muerta, es algo más profundo, es una transformación, es una metamorfosis de la personalidad, es dejar de ser para ser otra criatura.

Jesús no responde a Nicodemo y le dice con seguridad, con autoridad lo que debía hacer si quería entrar al reino de Dios, si quería ser salvo, si quería salir de la práctica religiosa vana y carente de significado.
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La noche está fresca. A lo lejos se escuchan los pasos de los caballos, los guardias romanos patrullan las calles. Algunos judíos se dirigen al templo. Hay mucha actividad en las calles de Jerusalén. Nicodemo está nervioso, al menor ruido mira a todas partes.

Respondié Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
S. Juan 3:3

Aquí Jesús expuso la esencia misma del evangelio. Aquí Jesús planteó el punto más relevante del mensaje que él traía de parte de su Padre. El Señor no dijo: "Si deseas entrar al reino de Dios, debes guardar la Ley", Jesús no le dijo a Nicodemo:"Si deseas ver el reino de Dios tienes que practicar esta religión, observar estos dogmas, hacer tales obras".¡No!, Cristo no dijo nada de eso. Jesús le planteó a este maestro fariseo que para poder ver el reino de Dios debía nacer de nuevo.

En otras palabras debes abandonar tu religión, tus ritos, tus creencias... No importa lo que pienses sobre mí, para ver el reino de mi Padre tienes que nacer de nuevo, tienes que ser una nueva criatura.

Aquí el Señor no dice que debemos abrazar a una religión, aquí el Señor no dices debes practicar tales o cuales cosas. Aquí Jesús no dice:" esta es la religión que debes profesar"...¡No!, no se trata de rligiones ni de dogmas, ni de creencias, ni de creer si Dios existe o no existe, aquí no se trata de observar un día de reposo, de comer carne o no comer carne, de guardar tales doctrinas... Eso no es la esencia del mensaje de Cristo. El mensaje del Señor es uno radical que nos exige abandonar al viejo hombre lleno de pecado, de lepra, de levadura, de vicios, de las costumbres, de malos hábitos: aquá el Señor nos exige cambiar nuestra personalidad, nuestro carácter, nos exige apartarnos del mundo y de sus places, de evitar los frutos de la carne y cultivar los frutos del espíritu.

Esa es la esencia del mensaje del evangelio, mensaje que hoy muchos ignoran.

El evangeliode Jesucristo no es una almagama de creencias, no es una amalgama de dogmas o ritos, no es una amalgama de tradiciones... el evangelio es una fuerza cambiante, una fuerza liberadora, una fuerza que nos cambia y nos transforma en nuevas criaturas.

Al escuchar estas palabras de labios de Jesús Nicodemo cae en una profunda confusión. No puede comprender la respuesta de Jesús, no sabe qué responder. Es algo que jamás se había planteado este hombre. Tanto tiempo en el templo estudiandoo la palabra de Dios, enseñando a otros y jamás había visto lo que Jesés le acababa de plantear...


Jesús lo mira y sonríe, Nicodemo siente un ardor en su interior, no puede mirar a los ojos de Jesús.El silencio regresa por un instante, los discípulos están un poco retirados de Jesús, no quieren interrumpirle, ellos saben que Nicodemo es un hombre importante, un maestro de Lay.

La brisa sopla con delicadeza, la luna se paseaba en lo alto como una hermosa princesa luciendo su gran vestido de gala. La luna se detiene y mira... allí están aquéllos dos sabios, allí está el Maestro de maestros. Las estrellas a ver a la luna detenidad también se detienen y miran con curiosidad, allá, bajo un árbol un pollino sueña que entra a la ciudad con un hombre extraño como jinete... todos parecen estar atentos a aquella conversación.

Nicodemo no sale de su asombro. Las palabras de Cristo resuenan en sus oídos: "Nacer de nuevo"
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Nicodemo le dijo:¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo?¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? S. Juan 3:4


Vemos aquí cómo un maestro de los fariseos, un intelectual, un hombre sumamente preparado, representante de un grupo religioso que dirigía parte de Israel demuestra una crasa ignorancia respecto al planteamiento de Cristo.

Nicodemo no tiene respuesta, no tiene una respuesta para el planteamiento de Jesús. Está asombrado con las palabras del Señor.

Nicodemo con todo el conocimiento humano no puede entender lo afirmado por Jesús. ¿Nacer de nuevo?... Eso es imposible cuando aplicamos el pensamiento lógico, el pensamiento basado en el conocimiento adquirido por los sentidos. Claro que es imposible después de viejo regresar al vientre de la madre y nacer otra vez. Eso no cabe en una cabeza que piense normalmente. Así, que hay un rechazo de parte de Nicodemo de lo que Jesús acababa de
afirmar.

Esa es la actitud de todos aquéllos que quieren aplicar la razón a las cuestiones espirituales. Tratar de comprender lo espiritual con la razón, con el análisis lógico, con el método científico es lo mismo que tratar de medir la temperatura con un pluviámetro o tratar de ver a un microbio con un telescopio. Es imposible.

Mientras los hombres quieran adquir el conocimiento divino a través de los sentidos jamás concerán los asuntos de Dios, jamás conocerá la verdad, jamás Dios le revelará la sabiduría verdadera.

Nicodemo no podía entender a Jesús, pues rápido aplicó la lógica y la lógica no podía comprender lo dicho por Jesús, por lo tanto si no era lógico, no era cierto y si eso no era cierto, entonces Jesús no sabía de lo que estaba diciendo.

Pero Jesús ,sí sabía de lo que hablaba. El hablaba en términos espirituales. El hablaba del niño espiritual que habita en nosotros. El hablaba de ese niño espiritual que puede nacer de nuevo. El niño carnal sólo es capaz de nacer una sola vez, pero el niño que llevamos por dentro, ese sí puede nacer.

Jesús le decía a Nicodemo, hay dentro de tí un niño espiritual que todavía no ha nacido, has vivido de acuerdo a la carne, has vivido lejos de la realidad espiritual que nos acerca a Dios, ese niño carnal se ha convertido en el hombre que eres. Un hombre pecador, un hombre alejo de Dios, un hombre que sólo cultiva los frutos de la carne, un hombre que ha dado la espalda a Dios, un hombre religioso que vive como si Dios no existiera.

Debes permitir que ese niño que está prisionero se libere, salga de la prisión, nazca de nuevo. Entonces, cuando hayas nacido de nuevo, cuando vivas de acuerdo al espíritu, cuando te hayas bautizado en las aguas, entonces y sólo entonces podrás entrar al reino de Dios.

Lo que Jesús le dijo a NIcodemo, es lo mismo que nos dice a todos nosotros. Si queremos entrar al reino de Dios, debemos nacer de nuevo, no es practicar una religión por mejor que ésta sea, es sufrir un cambio radical, una profunda metamorfosis, es necesario nacer de nuevo.

Nicodemo estaba perplejo, todavía no comprendía a Jesús.
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Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar al reino de Dios.

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El viento sopla de donde quiere, y oye su sonido; mas ni sabe de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que ha nacido del Espíritu.

S. Juan 3:5-8

Ahora a ver a Nicodemo confuso, maravillado, al comprender que Nicodemo desconoce el significado de lo que él le dijo anteriormente comienza a explicarle.
Jesés es muy categórico a reafirmar que si no nace de nuevo no podrá entrar al reino de Dios.

Y no puede un ser humano carnal entrar a un lugar en el cual la realidad es distinta. Nosotros tenemos un cuerpo carnal con una realidad material. Es un cuerpo limitado al tiempo y al espacio. Este cuerpo con el que fuimos dotado es uno muy débil y tempora; Estamos dotado de materia y la materia con la cual fumos hechos tiene un límite de tiempo para matener esta forma corporall, luego será transformada a los elementos que la compone.

El reino de Dios es un reino espiritual, es un reino donde no existe la amteria como en la tierra. Son dos cosas distintas, dos reslidades opuesta. Una invisible,eterna y la otra visible, material, con límite.

Si el ser humano desea entrar a esa realidad espiritual deberá liberarse de la realidad material. Ese hombre o mujer carnal deberá morir para adquirir el hombre o la mujer espiritual. No tenemos que morir físicamente para nacer de nuevo. Es un nacimiento que podemos hacerlo ahora. Y la énifa forma de hacerlo es como dice Jesés.

Todos al nacer nacemos como dos niños, ambos niños son inocentes, aunque el carnal trae el pecado de Adán el esporitual está libre de pecado. Se hace pecador cuando dejamos de ser niños carnales, cuando pdemos distinguir entre lo bueno y lo malo, entre la luz y las tinieblas. El nño carnal, físico crece y desaparece a temprana edad. Sin embargo ahy un niño espiritual que nos acompaña. Ese niño crece en forma espiritual y lo contaminamos de pecado porque nostros decidimos apartarnos de Dios.

Hacemos todo lo contrario de lo que hacemos. Así que mientras uno está muerto al pecado, el niño carnal, el viejo hombre, el otro niño que ha crecido también en pecado puede nacer de nuevo. Así que el jombre espiritual puede nacer nuevamente mientras estemos con vida aquí en el planeta. Luego de la muerte ya no hay posibilidad alguno de nacer de nuevo.

Ahora Jesés le dice a Nicodemos. Debes nacer de agua y del Espíritu. El viejo hombre mueres al instante que permitimos que nazca el niño espiritual, el hombre espiritual. Cuando eso ocurre es porque hemos tenido un encuentro con Dios. Ocurre cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Redentor.

Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador morimos al mundo, morismos en la carne, entonces es necesario el bautismo en agua para enterrar a ese viejo hombre. Entramos a las aguas con un cuerpo pecaminoso, con un cuerpo leproso, con un cuerpo comido por la levadura, pero cuando salimos de la aguas tenemos un nuevo cuerpo limpio, sin manchas y sin pecado. Nacemos de nuevo.
Luego que nuestro cuerpo está limpio, nuestro cuerpo se convierte n el templo de Dios, entonces recibimos el bautismo en el Espíritu Santo. Dios habita en nosotros mientras estemos en comunión, en santidad, en obediencia. El Espíritu Santo tiene comunicación con nuestro espíritu, con ese nuevo hombre espiritual. Sálo así podremos entrar a una nueva dimensión, sálo así podremos ser resetablecidos con Dios, sólo así podemos comprender a Dios, entonces recibimos por revelación divina esa verdad de Dios. De otra forma jamás comprenderemos a Dios y su realidad.

Nicodemos no entendía, pues no había nacido de nuevo. Era un hombre que todavía tenía al niño espiritual preso, y su vida estaba llenna de pecado. Nicodemos practicaba una religión, pero no tenía a Dios realmente en su corazón, practica una religió de dogmas y doctrinas.

Por eso Jesés le decía y le repetía, para entrar al reino de Dios tendrés que nacer de nuevo. Tendrás que morir para el mundo y aceptar al Hijo de Dios como tu Salvador.

Es triste que estas cosas casi no se enseñan. Muchos cryentes, ni iimporta la religión que practiquen, simplemente hacen lo que Nicodemo hacía. Visitar un templo, tratar de guardar unos dogmas, creer en unas doctrinas, dar alguna ofrenda, pero realmente no no saben que si desean entrar al reino de Dios, deben nacer de nuevo de agua y del Espíritu.

Por eso Jesés: :Muchos serán los llamados pero pocos los escogidos"... Muchas personas quieren ser buenos religiosos, pero realmente nunca han nacido de nuevo, y sin el nacimiento de nuevo no hay posibilidades de entrar al reino de Dios.
Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar al reino de Dios.

Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.

No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.

El viento sopla de donde quiere, y oye su sonido; mas ni sabe de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que ha nacido del Espíritu.

S. Juan 3:5-8

Ahora a ver a Nicodemo confuso, maravillado, al comprender que Nicodemo desconoce el significado de lo que él le dijo anteriormente comienza a explicarle.
Jesús es muy categórico a reafirmar que si no nace de nuevo no podrá entrar al reino de Dios.

Y no puede un ser humano carnal entrar a un lugar en el cual la realidad es distinta. Nosotros tenemos un cuerpo carnal con una realidad material. Es un cuerpo limitado al tiempo y al espacio. Este cuerpo con el que fuimos dotados es uno muy débil y temporal. Estamos dotados de materia y la materia con la cual fumos hechos tiene un límite de tiempo para matener esta forma corporall, luego será transformada a los elementos que la componen.

El reino de Dios es un reino espiritual, es un reino donde no existe la materia como en la tierra. Son dos cosas distintas, dos reslidades opuestas. Una invisible,eterna y la otra visible, material, con límite.

Si el ser humano desea entrar a esa realidad espiritual deberá liberarse de la realidad material. Ese hombre o mujer carnal deberá morir para adquirir el hombre o la mujer espiritual. No tenemos que morir físicamente para nacer de nuevo. Es un nacimiento que podemos hacerlo ahora. Y la únifa forma de hacerlo es como dice Jesús.

Todos al nacer nacemos como dos niños, ambos niños son inocentes, aunque el carnal trae el pecado de Adán el esporitual está libre de pecado. Se hace pecador cuando dejamos de ser niños carnales, cuando podemos distinguir entre lo bueno y lo malo, entre la luz y las tinieblas. El nño carnal, físico crece y desaparece a temprana edad. Sin embargo, hay un niño espiritual que nos acompaña. Ese niño crece en forma espiritual y lo contaminamos de pecado porque nostros decidimos apartarnos de Dios.

Hacemos todo lo contrario de lo que Dios determinó.. Así que mientras uno está muerto al pecado, el niño carnal, el viejo hombre, el otro niño que ha crecido también en pecado puede nacer de nuevo. Así que el hombre espiritual puede nacer nuevamente mientras estemos con vida aquí en el planeta. Luego de la muerte ya no hay posibilidad alguno de nacer de nuevo.

Ahora Jesús le dice a Nicodemo. Debes nacer de agua y del Espíritu. El viejo hombre muere al instante que permitimos que nazca el niño espiritual, el hombre espiritual. Cuando eso ocurre es porque hemos tenido un encuentro con Dios. Ocurre cuando aceptamos a Jesús como nuestro Salvador y Redentor.

Cuando aceptamos a Cristo como nuestro Salvador morimos al mundo, morismos en la carne, entonces es necesario el bautismo en agua para enterrar a ese viejo hombre. Entramos a las aguas con un cuerpo pecaminoso, con un cuerpo leproso, con un cuerpo comido por la levadura, pero cuando salimos de la aguas tenemos un nuevo cuerpo limpio, sin manchas y sin pecado. Nacemos de nuevo.

Luego que nuestro cuerpo está limpio, nuestro cuerpo se convierte en el templo de Dios, entonces recibimos el bautismo en el Espíritu Santo. Dios habita en nosotros mientras estemos en comunión, en santidad, en obediencia. El Espíritu Santo tiene comunicación con nuestro espíritu, con ese nuevo hombre espiritual. Sólo así podremos entrar a una nueva dimensión, sálo así podremos ser reestablecidos con Dios, sólo así podemos comprender a Dios, entonces recibimos por revelación divina esa verdad de Dios. De otra forma jamás comprenderemos a Dios y su realidad.

Nicodemo no entendía, pues no había nacido de nuevo. Era un hombre que todavía tenía al niño espiritual preso, y su vida estaba llenna de pecado. Nicodemo practicaba una religión, pero no tenía a Dios realmente en su corazón, practica una religió de dogmas y doctrinas.

Por eso Jesús le decía y le repetía, para entrar al reino de Dios tendrés que nacer de nuevo. Tendrás que morir para el mundo y aceptar al Hijo de Dios como tu Salvador.

Es triste que estas cosas casi no se enseñan. Muchos cryentes, no importa la religión que practiquen, simplemente hacen lo que Nicodemo hacía. Visitar un templo, tratar de guardar unos dogmas, creer en unas doctrinas, dar alguna ofrendas, pero realmente no saben que si desean entrar al reino de Dios, deben nacer de nuevo de agua y del Espíritu.

Por eso Jesús dijo:"Muchos serán los llamados, pero pocos los escogidos"... Muchas personas quieren ser buenos religiosos, pero realmente nunca han nacido de nuevo, y sin el nacimiento de nuevo no hay posibilidades de entrar al reino de Dios.
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Respoondió Nicodemo le dijo:¿Cómo puede hacerse esto? S. Juan 3:9

Nicodemo al parecer no le quedó otro remedio de aceptar lo que Jesús acababa de afirmar. Era como si dijera:¡Bien, tienes la razón, acepto que para entrara a tu reino hay que nacer de nuevo; ahora:¿Cómo se puede hacer tal cosa. ¿Cómo podemos lograr algo tan difícil? Nicodemo todavía no podía comprender las palabras del Señor.

Si algo debe estar claro, es que es muy difícil que podamos creer cuando no tenemos fe, cuando todo lo vemos con la lógica, cuando queremos explicar los asuntos espirituales mediante la razón. Todo intento será inútil, la verdad de Dios emana de adentro hacia afuera y no de afuerta hacia adentro, las semillas germinan de adentro hacia el exterior, jamás de el exterior al interior. Así sucede con el conocimiento divno, el conocimiento de Dios germina de adentro hacia afuera y no de otra manera. Si este conocimiento no es revelado jamás lo obtendremos por la razón

Respondió Jesús y le dijo:¿ Eres tú maestro de Israel, y no sabes esto? De cierto os digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; y no recibis nuestro testimonio.

Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las cosas celestiales?

Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo. el Hijo del Hombre, que está en el cielo.

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es neesario que el Hijo del Hombre sea levantado.

Para todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:10

Jesús comprendió la incredulidad de Nicodemo, este fariseo no estaba allí para aceptarlo como lo había hecho el ladrón de la cruz. El ladrón no preguntó nada, no cuestionó nada, no dijo nada, simple y llanamente aceptó a Jesús como su Salvador.

La actitu de Nicodemo era confrontar a Jesús con sus enseñanzas. Pero Jesús cortó la conversación, no le respondió a la pregunta hecha por Nicodemo. No siguió el hilo de la plática. Jesús entonces le predicó el mensaje directamente. Jesús le hizo saber que si no comprendía las cosas terrenales menos iba a comprender las espirituales.

Esa es la actitud de la ciencia, no pueden explicar con certeza el origen de la materia, su creación, sus leyes y pretenden explicar a Dios. Así que como no pueden explicar esta realidad espiritual, lo mejor, lo más cómodo es decir, tal cosa no existe ni tampodoco podrá existir. Así que es mejor decir que Dios no existe, que tratar de probar su existencia.

Si nosotros no podemos explicar este mundo físico menos vamos a poder explicar un mundo espiritual donde reinan criaturas esirituales. Es mejor decir que una persona sufre una depresión o un disturbio emocional que aceptar que está poseído por un demonio.

Así que Jesús ya no tratará de explicarle a Nicodemo la cuestión de nacer de nuevo. Ahora Jesús le cuestiona a Nicodemo su capacidad para enseñar a otros. ¿Acaso no eres maestro y no sabes estas cosas? ¿Cómo te atreves a enseñar lo que no entiendes??

Jesús no solamente le dice esto a Nicodemo, sino que lo saca del error. Jesús sabe que Nicodemo lo reconoce como Maestro pero no como el Mesías, el Ungido. Así que le dice que él es el Hijo del Hombre. Le anuncia su muerte y su resurrección. Le dice que él vino del cielo y al cielo volverá, que vino para salvar al mundo.

Jesús ahora no entró en asuntos filosóficos sobre la salvación o sobre el nacimiento de nuevo. Fue directo, fue a la médula. El que crea en él se salvará y el que no lo acpte se condenara. Esa es la esencia del evangelio de Cristo, creer quél es el Redentor del mundo, creer que el nos salvará y nos llevará ante la presencia de su Padre.

El asunto no tan enredado como creía Nicodemo, como lo creen los teólogos y filósofos modernos, la salvación es un acto sencillo: Creer en Jesús.

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Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda más tenga vida eterna.

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

El que en él cree, no es condenado, pero él que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del ungénito Hijo de Dios.

Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas.

Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

S. Juan 3:16-21

Lo que Jesús le declara a Nicodemo respecto a la salvación es lo mismo que le dijo a la Samaritana. Dios busca a adoradores que le adoren en espítu y en verdad.

Jesús establece que es el Salvador, que aquél que en él cree será salvo y el que no cree en él será condenado.

Jesús le dijo a Nicodemo que la luz había venido al mundo , pero el mundo no recibió la verdad, sino que escogió el camino de las tinieblas. Hasta cierto punto Jesús le anunciaba a Nicodemo su muerte y cómo pueblo judío escogería a un homicida y lo rechazaría.

Tanto a Nicodemo y a la Samaritana Jesús les hizo saber que la salvación y la adoración a Dios nada tienen que ver con tradiciones, con lugares, con religiones. sólo hay un camino que nos conduce a Dios, que nos garantiza la salvación y ese camino es el camino mostrado por Jesús.

Amar a Dios de todo corazón, con todo el alma y creer por fe que Jesucristo es el Redentor y Salvador dl mundo.
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En la plática con Nicodemo el Señor estableció claramente que es necesario un cambio radical en la persona que dice ser cristiana, que dice buscar y servir a Dios. La relción del ser humano con Dios es una que no dependen de creencias religiosas alguna, ni de práctica de dogmas. Esa relación entre el hombre y Dios es una de carácter espiritual.

Dios exige un nuevo hombre ya que no ha de establecer relación alguna con un ser que está en pecado y no quiere cambiar. Si no cambiamos estaremos como están dos rectas paralelas, nunca se han de encontrar en un punto.

Sólo estableceremos el contacto con nuestro Dios cuando reconocemos nuestros pecado y nacemos de nuevo. Entonces ya no estaremos en las tinieblas sino en la luz.

El ser humano ha de creer por fe, creer en la Palabra de Dios, creer que Jesús murió por nuestros pecados y reconocerlo como nuestro Redentor.

Jesús fue muy preciso con Nicodemo, las cosas del espíritu son cuestiones de fe, para poder entender las mismas debemos rebirlas por revelación. De nada nos sirve el conocimiento humano para comprender la verdad de Dios, para comprender la existencia de una realidad espiritual.

Cada ser humano debe tener un encuentro con Jesús, aceptarlos como lo hizo el ladrón y la Samaritana, creer por fe, sin cuestionamientos como lo hizo Nicodemo.

La fe no necsita prueba alguna, evidencia alguna, la fe da por ciertas todas las cosas aun cuando no podamos probar empíricamente ninguna. Por eso el evangelio es locura para el mundo, pero salvación para todos aquellos que creen que las son sin que podamos probarlas.

Jesús estableció claramente que él es la luz del mundo y quien lo recibe recibe la vida eterna y él que lo rechaza se condena para siempre. Jesús vino al mundo para salvar al mundo, no para condenar al mundo. El abrió una nueva brecha al Padre, una nueva vereda a la salvación eterna.

Sólo nos corresponde decidir si queremos vivir en el espíritu o si queremos vivir en la carne, o damos frutos del espíritu o damos frutos de la carne, o entramos por la puerta estrecha o entramos por la puerta amplia. Es nuestra decisión, o nacemos de nuevo o seguimos con el viejo hombre. No hay otras alternativa o servimos a Dios o le servimos a Satanás.
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